La pandemia ocasionó en México, al igual que en muchas partes del mundo, que millones de alumnos se vieran obligados a continuar sus estudios de manera remota; este cambio tuvo que hacerse de un día para otro y sin preparación previa, por lo que profesores y alumnos fueron improvisando sobre la marcha. En este contexto, el uso de herramientas tecnológicas fue clave para la transición.
En
México se implementó distintos medios para salvaguardar el derecho a la
educación, entre ellos se encuentra el programa multimodal de la Secretaría de
Educación Pública (sep) Aprende en casa i, ii, iii, y Jóvenes en casa, mientras
que el Consejo Nacional de Fomento Educativo otorgó celulares inteligentes e
implementó las aplicaciones Educación Inicial, Figuras Educativas, Cona-prende,
Miss Paty, Contenidos Programados de cada trimestre y la Serie de libros
Colibrí, todas mediante su Sistema Integral de Información e Infraestructura Nacional
para Fomento Educativo.
CONSECUENCIAS ADVERSAS DEL CIERRE DE
ESCUELAS
1. Aprendizaje
interrumpido: debido a que los estudiantes han sido privados de sus
oportunidades de crecimiento y desarrollo.
2. Nutrición
deficiente: muchos estudiantes dependen de las comidas gratuitas o con
descuento que brindan las escuelas y universidades.
3. Confusión y estrés en los docentes: la transición a las plataformas de aprendizaje a distancia tiende a ser complicada y frustrante. En muchos contextos, causó la separación de los profesores de sus actividades educativas.
4. Los
padres no están preparados para la educación a distancia en el hogar: facilitar
el aprendizaje en el hogar es complicado, especialmente para las familias con
recursos limitados.
5. Desafíos
para crear, mantener y mejorar la educación a distancia: la demanda de
educación a distancia se disparó cuando las escuelas cerraron y sobrepasó las
capacidades existentes para mantener la calidad de la educación a distancia.
6. Brechas en el cuidado de los niños y niñas: los padres que trabajan a menudo dejan a los niños solos en casa, lo que representa un riesgo.
7. Aumento
de las tasas de deserción escolar: se ha comprobado en el caso de cierres
prolongados y en crisis económicas donde presionan a los niños y niñas para que
trabajen para sus familias, provocando la deserción escolar.
8. Aislamiento
social: las entidades educativas son centros de interacción humana, al cerrar
muchos estudiantes perdieron el contacto esencial para su aprendizaje.
9. Desafíos
para medir y validar el aprendizaje: durante la pandemia se deterioró la
efectividad de las evaluaciones. Las estrategias improvisadas suelen omitir o
administrar exámenes a distancia con errores técnicos que generan serias
preocupaciones sobre la equidad, especialmente cuando el acceso al aprendizaje
se vuelve variable, lo que resulta en ganancias de estrés para los estudiantes
(UNESCO, 2021).